Las vistas del castillo de Bragança desde las habitaciones del hotel son espectaculares. También desde la sala de desayunos. La cama era súper cómoda y muy grande. Una de las mejores que hemos tenido. Eso sí, en nuestra habitación el armario era tan poco profundo que las perchas tenían que estar giradas para que pudiera cerrar la puerta del armario. Si bien nos habían avisado de ello e incluso nos ofrecieron cambiar de habitación, creo que es algo que había que arreglar lo antes posible.